Con la llegada del buen tiempo, los jardines, patios y terrazas se convierten en los espacios más utilizados en cualquier hogar. Una tarima exterior adecuada puede transformar estos ambientes en zonas acogedoras, ideales para relajarse, organizar cenas al aire libre o compartir momentos en familia. Sin embargo, para que una tarima exterior sea duradera también durante el invierno, es fundamental elegir el tipo de madera correcto, ya que factores como el clima y el uso intenso pueden afectar su longevidad.

Afortunadamente, existen numerosas opciones de maderas naturales en el mercado que no solo son atractivas a nivel estético, sino también resistentes y duraderas. Elegir la madera adecuada puede garantizar que la tarima resista el paso del tiempo, las inclemencias del clima y las exigencias de su uso diario.

Madera de Elondo

La madera de Elondo, también conocida como Talí, es una opción tropical de gran calidad. Se distingue por su dureza y capacidad para soportar condiciones climáticas adversas, lo que la hace ideal para áreas expuestas a fuertes lluvias o sol intenso. Es una elección popular en proyectos de alta exigencia como el desarrollo de espacios comerciales y residenciales.

Color: Varía desde tonos marrones amarillentos hasta marrones rojizos, lo que aporta calidez y versatilidad a cualquier diseño.

Un ejemplo destacado del uso de Elondo es el proyecto Bluewaters en Dubái, un centro vibrante que incluye tiendas, restaurantes y zonas de entretenimiento al aire libre.

Madera de Ipe

Proveniente de los bosques tropicales de América, la madera de Ipe es conocida por su extrema resistencia a insectos y podredumbre. Esto la convierte en una opción muy duradera, ideal para entornos exigentes. La famosa pasarela de Coney Island, en Nueva York, fue construida con madera de Ipe y soportó 25 años de uso continuo, resistiendo tanto el tránsito intenso como las condiciones climáticas más duras.

Color: Presenta variaciones que van desde marrones rojizos hasta tonos casi negros, con vetas que destacan su belleza natural.

La madera de Ipe es perfecta para áreas con piscinas, donde su durabilidad y elegancia la hacen ideal para zonas húmedas.

Madera de Cumarú

Conocida como la «teca brasileña», el Cumarú es una madera dura y densa que se cultiva principalmente en América Central y del Sur. Destaca por su resistencia a insectos como las termitas, además de su capacidad para soportar el desgaste en áreas de mucho tránsito.

Color: Se caracteriza por tonos marrones medios a oscuros, lo que aporta un ambiente cálido y relajante.

En el Hotel Sir Victor en Barcelona, el uso de Cumarú en la azotea crea un espacio único y acogedor, perfecto para disfrutar del aire libre con un toque de lujo.

Madera de Teka

La teca es uno de los clásicos cuando se trata de maderas para exteriores. Su durabilidad excepcional se debe a su alto contenido natural de aceites, lo que le proporciona una resistencia sobresaliente a la descomposición. Esta madera ha sido utilizada durante siglos en la construcción de muebles y tarimas exteriores, y sigue siendo una de las opciones preferidas.

Color: Tiene un tono marrón medio a oscuro que se oscurece con el tiempo, añadiendo un carácter único a medida que envejece.

Madera de Iroko

Proveniente de África occidental, el Iroko es una madera tropical que destaca por su apariencia elegante y durabilidad. Es una excelente opción para aquellos que buscan un toque de lujo en sus espacios exteriores, combinando belleza y resistencia.

Color: Similar a la teca, el Iroko presenta tonos marrones oscuros que se intensifican con el tiempo.

¿Qué tipo de madera elegir para tu tarima exterior?

Si estás pensando en instalar una tarima de madera natural en tu jardín o terraza, es crucial considerar factores como el clima, el uso previsto y la estética deseada. En Tiren te hacer un proyecto a mediada ofreciendo una amplia gama de opciones de maderas que, además de ser visualmente atractivas, son altamente resistentes y sostenibles.

¿Madera o tarima sintética?

A la hora de elegir entre madera natural o tarimas sintéticas, es esencial entender las diferencias clave entre ambos materiales. La madera natural ofrece una calidez y una apariencia inigualable, con una exclusividad que hace que cada pieza sea única. Sin embargo, requiere un mantenimiento regular, como el re-aceitado anual, para preservar su brillo y resistencia frente a las inclemencias del tiempo.

Por otro lado, las tarimas sintéticas, fabricadas a partir de compuestos plásticos, destacan por su facilidad de mantenimiento y durabilidad. Estas tarimas no se astillan ni se deforman, y son resistentes a la humedad y al sol. Sin embargo, pueden alcanzar temperaturas elevadas en días calurosos, lo que puede ser incómodo al caminar descalzo.

¿Cuál es la mejor opción para ti?

Ambas opciones tienen ventajas y desventajas, por lo que la elección final dependerá de tus necesidades y preferencias personales. La madera natural aporta una elegancia y una autenticidad difícil de igualar, además de su durabilidad en el tiempo.

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